TERRITORIO SOBERANO Y BATALLA DE LA VUELTA DE OBLIGADO


Marcelo E. Lascano
           
           
Luis Alberto Romero, en esta misma sección, se ha referido a la valoración del episodio conocido como la Batalla de la Vuelta de Obligado. Su abordaje dejó perplejo a muchos. Intentaremos aquí dialogar con este punto de vista.

Si a fines de 1845 lo que ocurrió fue tan sólo una manifestación naval civil, quedan sin explicación las palabras y actuaciones de los actores públicos del momento: la reacción de la sociedad argentina, la de los próceres de Mayo aún vivos, más lo ola de solidaridad mundial, romanticista o no, capturada por la prensa europea y estadounidense. Con el artículo más reciente de Pacho O’Donnell, también publicado en esta sección, se recuperan importantes datos omitidos por Romero. Profundizaremos sobre la vinculación con la historia del territorio.

Como la invasión había sido planeada con anterioridad, el mismo José de San Martín pudo opinar, desde su retiro en Francia, sobre las dificultades de tal expedición a poco más de un mes de iniciada, en carta a Federico Dickson, comerciante en Londres, publicada en la prensa inglesa a comienzos de 1846. Al mismo tiempo, Vicente López y Planes –sí, el autor de nuestra canción nacional- escribió un segundo himno para homenajear los combates de Obligado.

Las actitudes de estos dos próceres de la independencia deben ser mencionadas, ya que nuestra historiografía los presenta como piezas de decorado. Una vez escrito el Himno y cruzados los Andes, los dos históricos son guardados en el depósito de la utilería de las historiografías cómic donde los personajes no actúan valorizando la cohesión social entonces existente del país.

Y esa cohesión que vieron se plasmaba en las provincias del Plata.

La conformación del territorio suele estar ausente en nuestras historiografías, como lo notó el geógrafo Federico Daus: la Argentina es una construcción gradual fundada en un espacio geográfico, con antecedentes históricos, sujetos a una comunidad política. Nótese el carácter abstracto de estas categorías, que marcan la diferencia entre el concepto de territorio y el de paisaje, siendo este más amigo del de “comarca”, que el federalismo logró integrar.

Los próceres de la independencia ya eran viejos en la década de 1840, pero estaban vivos, y se manifestaron, conscientes, más que nadie, de que lo que había comenzado en 1810 aún estaba madurando. Tuvieron, con Rosas, la claridad de que la historia estaba dando a la Argentina la oportunidad de consolidar uno de los pilares de su organización estatal: su individualización en el plano internacional. La efectivización de la soberanía consiste en dar carta de ciudadanía al territorio estatal.

Ahora bien, podría prescindirse del postulado de que la construcción de una entidad estatal nacional sea una consigna válida. Romero parece partir de este punto. Por nuestra parte, razonamos sobre la base de que las construcciones estatales nacionales son una consigna válida, vigente. El artículo de Romero parece divergir en este aspecto filosófico. Pero se trata de otra discusión. En los debates históricos actuales debe explicitarse el punto de partida fundante de las valoraciones.

Marcelo E. Lascano,Geógrafo – Docente de la UBA y la UNSAM


Clarin, 8-1-15

EL AGITADOR DEL BRITISH MALON




por: Gabriel Martínez en Roble Huacho (Chile).


QUIÉN ES QUIÉN:
DE BOLCHE A CONDE: REYNALDO MARIQUEO

Reynaldo Mariqueo tiene 64 años y es originario de la comunidad Juan Mariqueo del sector Lulul-Mawidha, en Roble Huacho (Chile). Militante mapuche socialista en tiempos de la Unidad Popular, inició estudios de Agronomía en la Universidad de Concepción pero  luego del golpe de Pinochet debió interrumpirlos tras ser apresado por los carabineros. Al ser puesto en libertad se trasladó a fines de 1973 a la Argentina, donde obtuvo estatus de refugiado otorgado por el Alto Comisionado de la ONU y retomó sus estudios de Agronomía en la Universidad Nacional de La Plata.

Cuenta Mariqueo:  “en el año 1976 los militares argentinos dieron un golpe de Estado e Isabel Perón fue derrocada, ese mismo año Gran Bretaña me dio asilo político porque la seguridad de los refugiados chilenos en Argentina no estaba garantizada”.  Exiliado en Bristol (sur de Inglaterra), participó en actividades propagandistas de chilenos expatriados, pero luego se alejó de las mismas para dedicarse exclusivamente al activismo separatista. Abandonó la lucha de clases de su antigua militancia socialista sustituyéndola por la dialéctica de la lucha de razas, y en  1978 ayudó a fundar el  Comité Exterior Mapuche. “El Comité Exterior Mapuche –relata- nace después del primer ‘Encuentro Mapuche de Londres’ (Ka Mapu Mapuche Trawum) que se efectuó a partir del 25 al 28 de enero de 1978; durante la conclusión de dicho evento se creo el "Comité de Coordinación Mapuche en el Exterior" que posteriormente paso llamarse Comité Exterior Mapuche. Este evento, sin precedente en la historia del movimiento mapuche fue convocado por Vicente Mariqueo , entonces residente en Bristol, con el apoyo de organizaciones de derechos humanos y de apoyo a los pueblos indígenas tales como la Asociación para la Defensa de los Pueblos Amenazados de Alemania e instituciones de carácter religioso, como Christian Aid (Ayuda Cristiana) y el Consejo Mundial de Iglesias.
Al evento asistieron mapuches refugiados en Europa del Oeste y Este, además de Norteamérica, así como algunas personalidades chilenas como el Ex Ministro de Agricultura del Gobierno de Salvador Allende, Jaques Chonchol”.Se refiere a los chilenos en tercera persona, excluyéndose de dicho gentilicio. Explica que “nuestro objetivo era justamente buscar el apoyo y la solidaridad de los europeos y no tanto de los chilenos refugiados”.El Comité Exterior Mapuche desarrolló filiales en muchos puntos de Europa.  “Todos los comités –detalla- desarrollaban sus propias actividades en sus respectivos países, pero se celebraban regularmente reuniones de coordinación con el objeto de evaluar el trabajo realizado, analizar nuestra situación organizacional y el desarrollo del movimiento mapuche en Chile y Argentina, además de programar actividades que se realizaban a nivel continental. Dentro de las actividades globales que se desarrollaban era organizar gira de dirigentes mapuches que viajaban a Europa. La primera de tales giras fue la realizada por el peñi Melillan Painemal. Melillan era un destacado dirigente mapuche, miembro fundador de los Centros Culturales que se formaron en Septiembre de 1978 y que fue elegido con el apoyo del CEM como vicepresidente del Consejo Mundial de Pueblos Indígenas.

En 1985 el CEM Inglaterra me designó junto a Ramona Quiroga, mapuche del Puelmapu residente en Holanda, delegados permanentes ante el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de la ONU, cargo que fuera ratificado en una Asamblea General del CEM que se realizó en Bélgica”. Por fin, en 1996 se crea en Bristol el Mapuche International Link (MIL), heredero del Comité Exterior Mapuche.  Su directorio tiene a Mariqueo como Secretario General y a 20 europeos –mayoritariamente anglosajones- en las distintas secretarías. Reynaldo Mariqueo ha realizado exposiciones ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y ha logrado resoluciones contra Chile y Argentina en diversos ámbitos internacionales.

También es un activo promotor de las extravagantes pretensiones dinásticas de la autoproclamada “Casa Real de Patagonia y Araucanía”, cuya cabeza actual es Jean Michel Parasiliti Di Para tas la muerte del masón francés Philip Boiry. Gusta llamarse “Conde de Lul-Lul Mawhida”, no duda en llamar a la Argentina “país enemigo” y reivindica sin desparpajo la alianza anglo mapuche.



SEDE: Bristol Inglaterra / web: www.mapuche-nation.org .


UN EJEMPLO DE INDEPENDENCIA FRENTE AL GENERAL


San Martín y el recuerdo de la chacra Los Barriales

Martha Salas

La Nación, 20-12-14

Corría el año 1816 cuando San Martín fue desginado capitán general del Ejército de los Andes, tarea que ocuparía todas sus horas. Es por eso que para las funciones civiles de Mendoza fue designado gobernador intendente el Coronel Toribio de Luzuriaga. Era Luzuriaga un hombre de larga trayectoria en las armas del país; había comenzado su carrera en las Invasiones Inglesas, integró el Ejército del Norte con Belgrano, y al suceder San Martín a Belgrano se relacionó estrechamente con el nuevo jefe, y así llegó a Mendoza acompañándolo en su proyecto de cruzar Los Andes.
Del general San Martín sabemos que descendía de viejas familias apegadas a la tierra, que trabajaban pequeñas parcelas y criaban los animales necesarios para esas faenas. Pensamos que la belleza del paisaje mendocino, los campos con sus acequias y la imponente visión de Los Andes produjeron en San Martín admiración, y quizá los recuerdos de su infancia o de los relatos de sus abuelos campesinos, más las funciones de su padre en las estancias de los jesuitas expulsados. Quizá todo esto que suponemos motivó en él el deseo de tener una parcela de tierra para poder algún día descansar en ella de las fatigas que el ejército y la política producían en él.

Hacía escasamente dos meses que el coronel Luzuriaga estaba al frente del gobierno de Mendoza, y San Martín en el Plumerillo organizando el Ejército de los Andes, cuando un día recibió Luzuriaga un oficio del General para solicitarle 50 cuadras de tierra en el paraje conocido con el nombre de Los Barriales, según afirma el libro El niño criollo. Luzuriaga se apresuró a contestar el pedido diciéndole “que comprende que después de haber enriquecido los anales de la Historia de América quiera buscar el descanso en el cultivo de los campos, convirtiéndose en un labrador apacible”.
Termina la nota accediendo a la concesión y agregándole al pedido doscientas cuadras más para su señora hija Mercedes Tomasa. Destaca el gobernador el beneplácito del cabildo agradecido por la distinción de tener tan ilustre vecino. El Cabildo y el pueblo de Mendoza no sólo le agradecían a San Martín por haberla elegido para descansar de sus fatigas, sino también porque “había hecho brillar esta provincia entre todas las Unidas del Sur”.

A su vez, San Martín agradeció la ofrenda, pero al aceptar la merced pidió que las doscientas cuadras asignadas a su hija, y en nombre de ella, fueran donadas a los individuos de su ejército que más se distinguieran en la campaña que pronto se iba a emprender. “En cuando a mí –dice su oficio-, las cincuenta cuadras que me ha dispensado la agradable sociedad de Mendoza es lo que apetezco, y la quietud de la vida privada forman el centro y el único punto de vista de mis aspiraciones”.
Después de recibir esta nota del general, el cabildo, el gobernador y la justicia se reunieron para hacer respetar la donación hecha a nombre de Mercedes Tomasa, la llamada infanta mendocina, que hacía escasos meses había nacido. Los tres poderes se expidieron sobre el derecho de los padres que pudieran hacer otro uso del dominio útil de los legados a los hijos; y le contestaron al general diciendo: “El gobierno debe amparar a doña Mercedes Tomasa en el derecho de su propiedad…”. Fue así que no se aceptó la propuesta de San Martín basada en su generosidad, modestia y delicadeza.

Debo agregar que esa chacra de Los Barriales fue la preferida del general, que la hizo mensurar, cercar y trabajar con el orden que le era característico, y fue el lugar que eligió para vivir después de renunciar al Protectorado del Perú. Y tras una estadía en Chile esperando el deshielo de la Cordillera para poder cruzarla. Curiosamente San Martín en una carta de su nutrida correspondencia decía: “Es muy natural al hombre, prever la suerte que se le propone pasar en la cansada época de su vejez. El estado de labrador es el que creo más análoga a mi genio”. “La provincia de Cuyo es la que he elegido por el buen carácter de su gente, y un rincón de ella para romper la tierra del campo, cultivarlo y formar mis delicias…Y por haber propendido yo mismo a que se fomenten, se puebles y se cultiven inmensos espacios deshabitados…”.

La chacra de Los Barriales fue la eterna ilusión de sus años de ostracismo, no dejaba de escribirse con su administrador, ni dejaba de pensar en ella. Su mayor deseo era volver a Mendoza, tierra pródiga en vinos, frutos de la tierra, y una población a la que había llegado a querer tanto como los mendocinos lo querían y se enorgullecían de esta relación.
Pero el destino tiene sus reveses. No pudo dejar sus huesos en su ínsula cuyana: una ovación popular destinó sus restos a la capital del país y dentro de ella, a la Catedral de Buenos Aires.
Pero en Mendoza descansan sus amores familiares: su hija Mercedes, la infanta mendocina; el esposo de ella, Mariano Balcarce, y su nieta, los tres en la Iglesia San Francisco bajo la advocación de la Virgen del Carmen de Cuyo, Patrona del Ejército de los Andes.


EN RECUERDO DEL DIA DE LA SOBERANIA



DE LA SOTA EN EL COMBATE DE VUELTA DE OBLIGADO


En  noviembre   se conmemora la batalla arriba enunciada y   da lugar al fasto del “Día de la Soberanía Nacional”, parece oportuno señalar un aspecto singular de dicho acontecimiento     enriqueciendo el conocimiento del hecho recientemente difundido.

El título, un tanto capcioso de esta nota, rememora un hecho real, cual fue la participación del teniente Cayetano Lasota.
Este soldado fue un antecesor de nuestro gobernador José Manuel de la Sota y para graficar esta aparente diferencia debo aclarar que Sota es un patronímico tomado de un pueblo de ese nombre, por ende son oriundos de esa región todos los apellidos como Sota; Lasota y De la Sota. Estas familias emigraron hacia el Río de la Plata a comienzos del siglo XIX y se asentaron en localidades ubicadas al norte de la provincia de Buenos Aires, los primeros en San Pedro y en San Nicolás, otros lo harán en Ramallo, Pergamino, Azul y Tandil.
Provienen del pueblo ya mencionado que pertenece a la Provincia de San Pedro del Romeral (de allí la elección del primer destino), en la Comunidad Autónoma de Cantabria.

El Teniente Cayetano Lasota combatió bravíamente en dicha lid mereciendo ser destacado en el parte de batalla más importante que se produjo, ya que los primeros fueron redactados por el Cnel. Francisco Crespo, que había quedado a cargo por encontrarse herido el jefe del Ejército del Norte, Gral. Lucio N. Mansilla. Este último confeccionará su parte recién, a  un mes de acontecido el hecho y en el que expresará lo siguiente:

 De su puño y letra elevó al gobernador Rosas un pormenorizado relato del Combate y  estimó que sus fuerzas soportaron 15.000 proyectiles entre bombas y granadas. Destaca el comportamiento de todos sus hombres, pero hace una especial referencia para los oficiales Francisco Crespo, Álvaro Alzogaray, José Sereso, Laureano Anzoáteguy, Santiago Maurice, Ramón Rodríguez, Manuel Virto, Avelino Garmendia, Juan de Dios Silva, Tomás Tapia, Cayetano Lasota, Felipe Navarro, Prudencio Oyuela, Atanasio Romero, Bautista Rodríguez, Pedro Díaz, Hilario Machado, Julián Ruiz, Ramón Canalez, Julián Moyano, Felipe Botet, Fermín Osúa, y los cirujanos doctores Sabino O´Donnell y José Salvarezza y al capataz de carretas para el transporte de los heridos José María Acosta. También distingue la labor de doña Petrona Simonino, “la nicoleña” esposa del Capitán Silva, por su abnegada atención a los heridos…Adviértase que resalta la participación de una casi treintena de hombres entre 2.500   combatientes que participaron.

Otros personajes de esa familia que se destacaron en nuestra historia fueron: Clemente Ramón de la Sota, Capellán del Fuerte de Azul, quien oficio la boda del Cnel. Pedro Rosas y Belgrano, cofundador de la ciudad de dicho nombre en consuno con su tío político Gral. Prudencio Ortíz de Rozas. Otro destacado fue Mariano Benítez, hijo de doña Estanislada Donata de la Sota. Este hacendado, abogado y legislador donó los terrenos donde se construyó la estación ferroviaria de Pergamino. El marino Regino de la Sota nacido en Ramallo hacia finales del siglo XIX, fue conocido como “El caballero del Mar”, heredando el apelativo con que se reconocía al Capitán Hipólito Bouchard. sus restos mortales descansan en San Nicolás.

Finalmente resalto, el término “Día de la Soberanía” fue acuñado por el historiador, José María Rosa y se estampó por primera vez, públicamente, el 20 de noviembre de 1950 durante la presidencia del General Perón.  
Asimismo, la batalla de Obligado fue conmemorada, en   1953, por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Aloé.   En 1954 se creó la “Organización popular por la repatriación de los restos del General Rosas”, presidida por José María Rosa y Ernesto Palacio.  A pedido y sugerencia del historiador   Rosa y por medio de la Ley Nº 20.770, se instauró el 20 de noviembre como Día de la Soberanía Nacional, en conmemoración a dicha batalla. El primer festejo “legal” tuvo lugar en 1973, en la Provincia de Buenos Aires, con Perón como Presidente y Bidegain como Gobernador.  

 De esta manera, en la sesión del 25/26 de septiembre de 1974, se aprobaron las leyes: - 20.769, que disponía: la repatriación de los restos del ex gobernador de Buenos Aires y encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas.  Ley 20.770, que disponía: Día de la Soberanía. Declarando el 20 de noviembre de cada año en conmemoración del Combate de     Obligado, librado en 1845. (Sancionado: 26 de septiembre 1974; promulgación: 3 octubre 1974; publicación: Boletín Oficial 16/10/74, o sea durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón). Como quedó demostrado en el presente artículo, el anhelo de insertar el “día de la soberanía” en el calendario nacional, como día festivo, data de varios años. En consonancia con este deseo, el actual gobierno, a través del decreto número 1584/2010 lo estableció como feriado nacional. Sin embargo, éste asueto  será móvil.  

Lic. Carlos Pachá
Presidente

Fundación Historia y Patria

SAN MARTÍN Y LA MASONERÍA






Mario Meneghini (*)

En esta ocasión, me parece oportuno hacer algunas reflexiones sobre nuestro héroe,  puesto que debemos procurar que su actuación sirva de ejemplo y guía para el presente. Y, para eso, es necesario ir más allá de los hechos, tratando de investigar la causa de los hechos. Puesto que, “la historia es en esencia justicia distributiva; discierne el mérito y la responsabilidad” (Font Ezcurra).
En momentos de honda crisis en nuestra patria, no podrá restaurarse la Argentina, mientras no se afiance en sus raíces verdaderas. Ocurre, sin embargo, que desde hace unos años han surgido de la nada, presuntos historiadores, empeñados en desmerecer la personalidad y la obra de los próceres, sembrando confusión y desaliento.

En realidad, el intento de desprestigiar a quienes consolidaron la nación, comienza muy atrás en el tiempo. Recordemos por ejemplo, lo que escribió Alberdi, en su libro El crimen de la guerra (T. II, pg. 213): “San Martín siguió la idea que le inspiró, no su amor al suelo de su origen, sino el consejo de un general inglés, de los que deseaban la emancipación de Sud-América para las necesidades del comercio británico”. Por cierto que no presenta evidencia alguna, y en cambio se conoce una comunicación de Manuel Castilla, que era el agente inglés en Buenos Aires, dirigida al Cónsul Staples, el 13-8-1812, con motivo del arribo de la fragata Canning, en la que viajó San Martín desde Londres. Allí destaca la llegada de varios militares, y agrega: “Está también un coronel San Martín…de quien…no tengo la menor duda está al servicio de Francia y es un enemigo de los intereses británicos”.

En cambio, un personaje de poca monta, Saturnino Rodríguez Peña, que ayudó a escapar al General Beresford y otros oficiales ingleses, que estaban internados en Luján, luego de la invasión de 1806, fue premiado por sus servicios al Imperio Británico, con una pensión vitalicia de 1.500 pesos fuertes.
Por su parte, otro General argentino, Carlos de Alvear, siendo Director Supremo de las Provincias Unidas, firmó dos pliegos, en 1815, dirigidos a Lord Stranford y a Lord Castlereagh, en los que decía: “Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso.” Estos documentos se conservan en el Archivo Nacional, y prueban una actitud que nunca existió en San Martín, cuya conducta fue siempre transparente y sincera.

Los ejemplos mencionados de Alvear y de Rodríguez Peña, hacen necesario rastrear el pasado para tratar de entender el motivo de sus actitudes. Desde antes de la ruptura con España, ya había aparecido en el Río de la Plata una manera de interpretar la realidad, diametralmente opuesta a la que surge de la actuación sanmartiniana.

Aquél enfoque, surge en enero de 1809, con el Tratado Apodaca-Canning, celebrado entre España e Inglaterra, cuando este último país, que había sido derrotado militarmente en el Río de la Plata, ofrece una alianza a España, contra Francia, a cambio de facilidades para exportar sus productos. A este enfoque podemos llamarlo Unitario-colonial.

Quienes atacaron a San Martín y trabaron su gestión, hasta impulsarlo a alejarse del país, se encuadran en el enfoque unitario. Son quienes consideraban más importante adoptar la civilización europea, que lograr la independencia nacional, y por “un indigno espíritu de partido” -decía San Martín- no vacilaron en aliarse al extranjero en la guerra de Inglaterra y Francia contra la Confederación. Lo mismo hicieron en la batalla de Caseros  -cuando se aliaron  con el Imperio de Brasil-, donde llegaron a combatir 3.000 mercenarios alemanes contratados por Brasil. San Martín llegó a la conclusión de que “para que el país pueda existir, es de absoluta necesidad que uno de los dos partidos en cuestión desaparezca” (carta a Guido, 1829).

Uno de las vías de difusión de la mentalidad unitaria-colonial, fue la masonería, que influyó en algunos próceres. Rodríguez Peña, por ejemplo, fue uno de los 58 residentes en el Río de la Plata, que se incorporaron a las dos logias masónicas instaladas durante las invasiones inglesas (Estrella del Sur, e Hijos de Hiram). Otros dos formaron parte de la 1ra. Junta de gobierno: Mariano Moreno y Castelli (Memorias del Cap. Gillespie).
Curiosamente, se ha pretendido vincular a San Martín a la masonería, cuando, además de no existir ninguna documentación que lo fundamente, toda su actuación resulta antinómica con los principios de dicha institución. Cabe citar el testimonio de dos ex presidentes de la República, que desempeñaron, además el cargo de Gran Maestre de la Masonería Argentina.
Bartolomé Mitre escribió: “La Logia Lautaro no formaba parte de la masonería y su objetivo era sólo político”. Por su parte, Sarmiento agregó: “Cuatrocientos hispanoamericanos diseminados en la península, en los colegios, en el comercio o en los ejércitos se entendieron desde temprano para formar una sociedad secreta, conocida en América con el nombre Lautaro. Para guardar secreto tan comprometedor, se revistió de las fómulas, signos, juramentos y grados de las sociedades masónicas, pero no eran una masonería como generalmente se ha creído…”.

La Revista Masónica Americana, en su Nº 485 del 15 de junio de 1873, publicó la nómina de las logias que existieron en todo el mundo, y en ella no figura la Lautaro. El mayor aporte para el esclarecimiento de esta cuestión, lo realizó el historiador Patricio McGuire, quien consultó directamente a la Gran Logia Unida de Inglaterra, recibiendo respuesta el 21-8-1979, firmada por el Gran Secretario, James Stubbs, asegurando que la logia Lautaro “no tenía relación alguna con la Francmasonería regular”, y que San Martín no fue miembro de la misma. Para descartar cualquier posible duda, realizó la misma consulta a las Grandes Logias de Irlanda y de Escocia, cuyas autoridades respondieron que, en la primera mitad del siglo XIX, no hubo logias en Sudamérica, en dependencia de dichas instituciones. La documentación respectiva fue publicada en la revista Masonería y otras sociedades secretas, en noviembre y diciembre de 1981.

La leyenda, sin embargo,  continuó y a falta de otros antecedentes, se mencionó una medalla acuñada en 1825 por la logia La perfecta amistad, de Bruselas. Se conserva un solo ejemplar de la medalla en bronce, en la Biblioteca Real de Bruselas, que tiene escrito, en el reverso (en francés):
“Logia La Perfecta Amistad constituida al oriente de Bruseñas el 7 de julio de 5807 (1807) al General San Martín 5825 (1825).  En el anverso, figura “General San Martín”, alrededor del retrato, y abajo “Simon F”, indicando el nombre del grabador y su pertenencia a la masonería (F: frere, hermano).
El origen de esta medalla es la decisión del Rey de Bélgica, Guillermo I, de hacer acuñar diez medallas diseñadas por el grabador oficial del reino, Juan Henri Simeon, con la efigie de otras tantas personalidades de la época, una de los cuales era el Libertador de América, que estaba residiendo en ese país. Para esta medalla el general posó expresamente, y se logró el único retrato de perfil de nuestro héroe.

Se puede deducir que la medalla de la logia, fue confeccionada sobre el molde de la oficial, facilitado por el grabador que era masón, y no hay constancias de que San Martín la haya recibido, ni mencionó nunca esa distinción. Hay que añadir que eso ocurrió en 1825, y en los siguientes veinticinco años que vivió San Martín en el viejo continente, no se produjo ningún hecho ni documento que lo vinculara a la masonería. La afirmación de la historiadora Patricia Pascuali, de que San Martín frecuentaba en Bruselas la logia Amigos del comercio, constituye un grueso error pues esa logia funcionaba y funciona en la ciudad de Amberes, y el archivista de la misma aclaró por escrito que en los archivos de la logia no se ha encontrado ninguna mención al nombre del general argentino.

Lamentablemente, el Dr. Terragno –actual académico sanmartiniano-, en su libro Maitland & San Martín, introdujo otra duda al recordar que Bélgica fue ocupada en la 2da. Guerra Mundial, y los alemanes incautaron los archivos de la masonería; luego esos archivos quedaron en poder de la Unión Soviética, en Moscú. Por eso, Terragno alegó:  “Cuando todos los materiales estén clasificados y al alcance de los investigadores, quizá surjan nuevos elementos sobre la Perfecta Amistad y los vínculos masónicos de San Martín en Bruselas”.

Pues bien, desaparecida la Unión Soviética, Bélgica recuperó esa documentación; la referida a la masonería, representaba unas 200.000 carpetas. El Dr. Guillermo Jacovella, que se desempeñó como Embajador argentino en Bruselas, entre el 2004 y el 2008, se interesó en el tema, y realizó una investigación en el Centro de Documentación Masónica de  Bruselas, donde se encuentra el archivo de la logia Perfecta Amistad, contando con la colaboración del director, Frank Langenauken. En conclusión, no se pudo encontrar ninguna mención al general San Martín o al homenaje de la referida medalla.
Consideramos muy valiosa la información aportada por el señor Jacovella, publicada en la revista Todo es Historia, de agosto de 2009, para desmentir una falsedad histórica, y dar por terminada definitivamente esta cuestión.

Debemos discrepar, sin embargo, con la afirmacion del autor de que la masonería no estuvo condenada por la Iglesia hasta 1884, y por lo tanto “si San Martín hubiera querido iniciarse en la masonería durante los largos años que vivió en Europa (hasta 1850), ello no hubiera sido abiertamente incompatible con su condición de católico”.
La encíclica de 1884, a la que se refiere el autor, es la Humanum genus, de León XIII. Pues bien, ese documento ratifica expresamente otros anteriores, y en el documento más antiguo, la Constitución In eminenti, de 1738, promulgada por el papa Clemente XII, se prohibe “a todos los fieles, sean laicos o clérigos… que entren por cualquier causa y bajo ningún pretexto en tales centros …bajo pena de excomunión”. Esta condenación fue confirmada por Benedicto XIV en la Constitución Providas, de 1751, y como consecuencia, fue prohibida  la masonería, también,  en España, ese año, por una pragmática de Fernando VI.

Recordemos que sobre la posición religiosa de San Martín, ha investigado especialmente el P. Guillermo Fourlong, quien llega a esta conclusión: “Hemos de aseverar que San Martín no sólo fue un católico práctico o militante, sino que fue además, un católico ferviente y hasta apostólico”. Entonces, es importante esclarecer este punto, pues “el catolicismo profesado por San Martín establece una incompatibilidad con la masonería, a menos que fuera infiel a uno o a la otra”.  Consta en las Memorias de Tomás de Iriarte, que Belgrano rechazó la posibilidad de ingresar en la organización, aduciendo precisamente la condenación eclesiástica que pesaba sobre la secta. Precisamente Belgrano, en carta a San Martín, del 6 de abril de 1814, le comenta, obviamente conociendo su posición: “no deje de implorar a N. Sra. de las Mercedes, nombrándola siempre nuestra Generala y no olvide los escapularios a la tropa”.

La verdad histórica debe ser defendida y difundida, sin aceptarse distorsiones que confunden y desalientan. El Presidente Avellaneda, en un discurso famoso, con motivo del regreso a la Argentina de los restos del Gral. San Martín,  sostuvo que: “los pueblos que olvidan sus tradiciones pierden la conciencia de sus destinos; y los que se apoyan sobre tumbas gloriosas, son los que mejor preparan el porvenir”.

(*) Exposición en la Legislatura de Córdoba, el 4-11-2014, al recibir las Palmas Sanmartinianas.


Fuentes:
Jacovella, Guillermo. “San Martín y los ideales masónicos”; Todo es Historia, Nº 505, agosto de 2009, páginas 20-25.

McGuire, Patricio. Revista Masonería y otras sociedades secretas; Nº 2, noviembre 1981, pgs. 20-25; Nº 3, diciembre 1981, pgs. 15-20; Nº 5, febrero 1982, pgs. 30-35.

Terragno, Rodolfo H. “Maitland & San Martín”; Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 1999, p. 193.


PALMAS SANMARTINIANAS EN CÓRDOBA



El Instituto Nacional Sanmartiniano realizará un acto académico en la sala Regino Maders de la Legislatura Provincial, el día martes 4 de noviembre, desde las 18,30 horas,  durante el cual se impondrán las Palmas Sanmartinianas a cinco académicos de Córdoba.

El Instituto estará representado por su Vicepresidente 1º, Dr. Rodolfo Argañaraz Alcorta, y el Académico de Número, Cnel. ® Dr. José Luis Picciuolo.

La distinción mencionada se otorgará a: 
Efraín U. Bischoff (post mortem), 
Lic. Pedro Bustos Peralta, 
Dr. Mario Meneghini, 
Prof. Alberto Abecasis, y 
Tnel. ® Dr. Juan Carlos Lona.