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EL ROL DE LOS INDÍGENAS

 


 en la conquista española: el caso de Hernán Cortés y la caída de Tenochtitlán

 

Pablo Yurman

Infobae, 12 Oct, 2024

 

Desde hace un tiempo, cada 12 de octubre, la polémica sobre el significado del descubrimiento de América por Cristóbal Colón en nombre de la Corona de Castilla se reaviva. Este año no es la excepción a juzgar por el incidente diplomático generado a raíz de las declaraciones del presidente saliente de México, Andrés Manuel López Obrador, y de la actual mandataria, Claudia Sheinbaum, ceremonia a la que no fue invitado el rey de España, Felipe VI.

 

A propósito de esto, hay que tener presente que en ocasiones, la comprensión de los hechos históricos depende mucho del hecho de formularnos preguntas que son a todas luces razonables o de sentido común.

 

Y la pregunta que se impone en este caso es: ¿cómo fue posible que Hernán Cortés lograra tomar la ciudad de Tenochtitlán, en agosto de 1521, con apenas unos centenares de soldados españoles? No debe perderse de vista que la capital del pueblo mexica era por entonces una urbe con más de doscientos años de antigüedad y mucho más poblada que algunas capitales europeas.

 

Lamentablemente para dar respuesta a la pregunta suelen abundar pseudo argumentos, que analizaremos a continuación, que llamativamente eluden ir al fondo de la cuestión y encontrar la respuesta histórica válida. Quizás no sea simple casualidad.

 

Suele afirmarse que los pocos centenares de españoles lograron vencer a los guerreros aztecas, que según los cálculos más conservadores se contaban por decenas de miles, por su supuesta superioridad militar. Esto es, por contar con armas mucho más sofisticadas que los locales. Pero esto no se sostiene. En efecto, las armas con que contaban Cortés y sus hombres consistían básicamente en arcabuces, espadas, armaduras y morriones de acero. Pero hay que considerar algunos matices que sugieren que esto no representaba mucha ventaja contra los nativos. El arcabuz utilizado a comienzos del siglo XVI no era, ni por asomo, una ametralladora moderna, ni siquiera una escopeta a repetición. Los proyectiles consistían en perdigones, la letalidad de éstos era harto dudosa y la tarea de recargar con pólvora para repetir ese único tiro insumía el tiempo necesario como para que un guerrero azteca llegara e hiriera mortalmente a su enemigo.

 

Las pesadas armaduras y cascos de acero podrían ser útiles para la guerra en Europa, pero en América, en sitios expuestos a un calor sofocante, más que una ventaja eran lo contrario.

 

Las espadas españolas suponían su uso en un combate cuerpo a cuerpo, y en esas circunstancias no eran superiores a las armas de los indígenas, que eran un pueblo guerrero experimentado y que pese a no conocer el acero, manejaba hábilmente la flecha, la cerbatana, y sobre todo el temible hacha con puntas de piedra obsidiana, tan cortante como el acero de Toledo.

 

De refilón digamos que sólo algunos de los españoles contaban con caballo, que por su costo y dificultades en los traslados, estaba reservado a unos pocos. Es posible que en un primer momento los nativos americanos se sorprendieran al ver estos animales, ya que eran desconocidos en América. Pero cuando comprobaron que los caballos eran herbívoros, que no lanzaban fuego por su hocico y que con un flechazo se desangraban y morían, el misterio y la subyugación se debe haber desvanecido por completo.

 

Otra justificación pasa por afirmar que habrían circulado leyendas orales entre los pobladores de esa parte del continente según las cuales, algún día llegarían sujetos de contextura similar a la europea (altos, de tez blanca, con barba), a bordo de extrañas naves, acontecimiento que marcaría el fin de la civilización mexica. Se infiere que el choque cultural debe haber sumido a los aztecas en una suerte de desesperación y de una obnubilación tal que los paralizó por completo. “Creían que los españoles eran esas deidades de las que hablaban las leyendas” suelen repetir algunos.

 

Seguramente el impacto psicológico existió en un comienzo de ese encuentro de dos mundos hasta entonces separados entre sí. Pero convengamos que a los españoles también les deben haber espantado algunas cosas propias de la cultura local. Por ejemplo, el repugnante espectáculo de las pirámides utilizadas para el sacrificio humano de los pueblos vencidos, práctica habitual entre los aztecas y que se corrobora con nuevos y periódicos descubrimientos arqueológicos.

 

Pero superado el primer impacto visual, y con las primeras escaramuzas armadas previas a la toma de Tenochtitlán, los mexicas pudieron comprobar que esos “dioses” o seres extraños, se les parecían bastante en su condición humana: se desangraban por la herida de flechas y piedras, y morían. Fin del enigma. Eran tan humanos como ellos.

 

Si nos detenemos en esta explicación, nos damos cuenta de que quienes la utilizan subestiman llamativamente las capacidades cognitivas de los indios americanos, suponiéndolos como niños asustadizos ante la presencia de algo que les era desconocido. Recordemos que los aztecas eran una etnia de entre decenas que poblaban el actual territorio mexicano y que se caracterizaban por ser un pueblo guerrero, que había alcanzado por la fuerza su predominio sobre otros. Cuesta creer que fuesen fáciles de atemorizar.

 

Otro pretendido argumento al que se echa mano es afirmar que con los españoles llegaron enfermedades contra las cuales las poblaciones pre-hispánicas carecían de inmunidad biológica. Esto efectivamente ocurrió en lo que fue la paulatina llegada de contingentes españoles a América. Pero con algunas aclaraciones. Por más que Cortés hubiera deseado utilizar virus de enfermedades como “arma biológica”, ello no hubiera sido posible, al menos en esa época. No se podía aislar el transmisor de las enfermedades y guardarlo en un tubo de ensayo para esparcirlo luego donde se quisiera. Por otra parte, si bien es cierto que los españoles soportaban mejor algunas enfermedades, por ejemplo, la gripe, no es menos cierto que otras (por caso, la viruela) seguían siendo mortales. A ello hay que agregar que así como los mexicas no estaban preparados para enfermedades europeas, los españoles no lo estaban para enfermedades que eran endémicas en América y que solían diezmar muchos de sus contingentes, fundamentalmente en áreas tropicales, predominantes en el continente recién descubierto.

 

No obstante lo señalado, es lógico deducir que la fulminante conquista española de un continente inmenso, produjera posteriormente y hasta tanto no se terminara de organizar la sociedad basada en el mestizaje -promovido desde el inicio por la misma Corona castellana- un cierto impacto psicológico en sectores del pueblo mexica. Al respecto refiere Alejandro Pandra a un aspecto poco estudiado, diciendo que “Mientras el varón indígena, vencido, perseguido o sometido a servidumbre queda aniquilado después del derrumbe de su cultura, la mujer indígena huye de los suyos -que ancestralmente la habían sometido y explotado-, se acerca al invasor, le sirve de intérprete, le consuela. La india sobrevive psíquicamente.” (“Origen y destino de la Patria”).

 

A propósito de lo que señala Pandra, un caso paradigmático es el de la joven nahua Malintzin, conocida como La Malinche, originaria de la actual Veracruz, México, quien fue pareja de Cortés y con quien tuvo un hijo, llamado Martín. Fue ella quien ofició de intérprete y según varios historiadores, hasta de consejera del conquistador español.

 

Por todo lo anterior, la conclusión es que evidentemente la astucia y fortaleza de Cortés y sus escasos hombres procedentes de España debió consistir en otra estrategia para lograr vencer a un imperio de estructura jerárquica militarista que contaba con decenas de miles de guerreros dispuestos a combatir a muerte al invasor. Y es quizás el indagar sobre esta circunstancia la que incomode a personas como López Obrador o Sheinbaum, por no encajar en su mirada prejuiciosa sobre la conquista.

 

Los hechos históricos documentados dan cuenta de que desde su desembarco en Yucatán y hasta llegar a la zona central de México donde se hallaba Tenochtitlán, Cortés fue tejiendo alianzas con los pueblos indígenas sometidos al imperialismo mexica, entre los que destacaron los totonacas y los tlaxcaltecas, entre otros. Esto es lo que explica que los pocos cientos de españoles fuesen acompañados por decenas de miles de indígenas dispuestos a luchar por su liberación del yugo mexica.

 

Con razón afirma Marcelo Gullo en su libro “Madre Patria. Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo catalán” que “cuando se analiza la historia sin prejuicios … se llega a la conclusión de que los aztecas llevaron a cabo como política de estado la conquista de otros pueblos indígenas para poder tener seres humanos para sacrificar a sus dioses. Año tras año los aztecas arrebataban los niños y las niñas a los pueblos que habían conquistado para asesinarlos después en sus templos”.

 

Al decir del propio Gullo, para esos pueblos sometidos por los aztecas, Cortés no fue un conquistador, sino un liberador de un yugo al que se hallaban sometidos desde tiempo atrás.

ENTREVISTA CON MARCELO GULLO


 el politólogo argentino que quedó en medio de la polémica entre México y España

 

Claudia Peiró

Infobae, 28 Sep, 2024

 

No es la primera vez que el nombre de Marcelo Gullo Omodeo aparece en medio de la polémica generada por el gobierno mexicano de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a partir de su extemporáneo pedido de disculpas a la Corona española por la conquista de México. Un absurdo histórico y político.

 

En 2021, cuando se conmemoran los 500 años de la caída de Tenochtitlán, el presidente mexicano lanzó una diatriba contra Gullo al que calificó de “escritor pro-monárquico de nuestro continente”. AMLO aludió indignado a la afirmación del ensayista argentino de que “España no conquistó a América, sino que España liberó a América, pues Hernán Cortés, cito textualmente, ‘aglutinó a 110 naciones mexicanas que vivían oprimidas por la tiranía antropófaga de los aztecas y que lucharon con él’”.

 

Un par de años antes, en 2019, López Obrador le había enviado al Rey de España una carta exigiendo una disculpa pública por la Conquista.

 

Ahora, la presidente electa de México, Claudia Sheinbaum, ahijada política de AMLO, quiere dar continuidad a la polémica negándose a invitar a Felipe VI a la ceremonia de inauguración de su mandato el 1° de octubre, con el argumento de que la Corona española le faltó el respeto a su antecesor al no responder su amable invitación a la autocrítica.

 

Lo irónico es que esta es una pelea de dos gobiernos progresistas, ambos cultores de la leyenda negra antiespañola. En 2019, España, ya gobernada por Pedro Sánchez, anunció que no conmemoraría oficialmente los 500 años de la hazaña de Hernán Cortés, verdadero fundador de México.

 

Pero el destrato al Rey fue demasiado y a Sánchez no le quedó más remedio que reaccionar. Calificó de “inaceptable” e “inexplicable” la exclusión de Felipe VI de la toma de posesión de Sheinbaum y anunció que tampoco él asistiría a la ceremonia. No habrá ninguna representación diplomática de España en la ceremonia. La extrema izquierda española, en tanto, se apresuró a avisar que sí estará presente. La humillación a España en la persona de su Rey no la concierne.

 

Claudia Sheinbaum habló de “agravio” al pueblo mexicano -por la no respuesta a la carta de AMLO- y avisó que su Gobierno insistirá en reclamar la disculpa de España. La falsificación de la historia como política de Estado.

 

En medio de la polémica, el jefe de la oposición española, Alberto Núñez Feijoó, diputado y presidente del Partido Popular, dijo que le enviaría a Sheinbaum un ejemplar del libro “Nada por lo que pedir perdón”, que es el segundo de la trilogía escrita por Marcelo Gullo contra la leyenda negra antiespañola.

 

“Nada por lo que pedir perdón” lleva por subtítulo “La importancia del legado español frente a las atrocidades cometidas por los enemigos de España”, y fue precedido por Madre Patria. Desmontando la leyenda negra de Bartolomé de las Casas al separatismo catalán, y seguido por Lo que América le debe a España. El legado español en el Nuevo Mundo. Los tres han sido best sellers en la categoría ensayos en España, pero no se venden en las librerías de Hispanoamérica lo que da la medida de hasta qué punto ha penetrado en nuestros países la leyenda negra antiespañola que en el fondo es también la deslegitimación de nuestros orígenes históricos y culturales.

 

Doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de El Salvador y con estudios de posgrado en Ginebra y en Madrid, Marcelo Gullo es autor de varios libros sobre política internacional y los procesos de construcción de naciones. Es conferencista y profesor en la Escuela Superior de Guerra.

 

— Asistimos en estos días a un cruce entre México y España por el tema de la conquista. Claudia Sheinbaum, la nueva presidente de México que va a asumir el 1° de octubre decidió no invitar al Rey de España, con el argumento de que España no pidió perdón por la conquista de hace 500 años. Por un supuesto genocidio. Pedro Sánchez reaccionó por fin y se produjo un cruce de declaraciones. En el medio de ese debate aparecés vos, un historiador argentino, citado por Alberto Feijoó. ¿Qué hiciste para estar en esa polémica?

 

— Bueno, lo que hice fue publicar tres libros que causaron un gran impacto en España. El primero fue “Madre Patria”, desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas -el más grande mentiroso de la historia- hasta el separatismo catalán. El presidente López Obrador me insultó en público, yo le contesté con una carta abierta que fue publicada en el diario El Mundo diciéndole que esto se podía zanjar con un debate en una ciudad neutral como Ginebra, que él eligiera cuatro historiadores y yo cuatro, y discutiéramos como se hacía en las antiguas universidades cuando había libertad académica para ver y sacar alguna conclusión al respecto. Por supuesto, el presidente no contestó. Después publiqué “Nada por lo que pedir perdón”, que es el libro que el señor Feijoó, el jefe de la oposición en España, líder del Partido Popular, dice que le va a regalar a la futura presidente de México. Finalmente, “Lo que América le debe a España”. Estos libros causaron cierto revuelo también en México.

 

— Uno se preguntaría si López Obrador y Claudia Sheinbaum tienen ascendencia azteca, por esta queja hacia España... Tengo entendido que López Obrador es 100% sangre española.

 

— Es asturiano, vienen de Asturias, todos sus parientes, la señora Claudia tampoco tiene nada que ver con los aztecas. Pero eso no sería el problema. El problema reside en que la señora Claudia, y hago hincapié en ella porque es todavía más incisiva que López Obrador, porque viene de la formación del antiguo Partido Comunista, ella tiene, como todos los mexicanos, el síndrome de la mujer maltratada por un golpeador. No se atreve a denunciarlo. Digo esto porque en realidad el subdesarrollo de México no es culpa de España. La verdad que yo publico en mis libros es que, al momento de la independencia de España, la Ciudad de México era mucho más rica que todos las ciudades de Estados Unidos, que eran aldeas, Boston, Nueva York etc. Algún indigenista me acusará de blanco, europeo, argentino, de derecha, católico. No, no, esto es un dato científico, recabado por el barón von Humboldt, que era un hombre fervientemente anticatólico y antiespañol. Pero tenía lo que no tienen hoy profesores en las universidades: objetividad. Cuando llega a México, ¿qué dice Humboldt? Ah, nunca vi esto, nunca vi una ciudad tan moderna. Era 1820. Nunca vi una ciudad tan moderna como México. No hay ciudad comparable en Europa. Y cómo es la suerte de los hombres de las clases bajas? Porque quería encontrar algo en contra de España y no podía.

 

— A eso vino en realidad. Humboldt vino para hacer un informe negativo.

 

— Cierto, era de esos hombres enemigos de España y del catolicismo, pero que tenían objetividad, es decir, eran científicos, profesores. Se pregunta cómo es la vida de los sectores populares. Y dice señores, acá hay un mito. Acá no existe el trabajo forzado en la mina, todo el trabajo es asalariado. Saca las cuentas y dice un minero en México Gana tres veces más que en Alemania, mucho más que en Rusia y mucho más que en Inglaterra. Y dice: los sectores populares en México comen más carne, más pan y toman más vino que los sectores populares en París. Es decir, que el subdesarrollo de México no se lo deben a la conquista española. Se lo deben a que los Estados Unidos le quitó el 60% de su territorio. Y no cualquier pedazo de territorio. Le quitó California en 1848. Y se convierte Estados Unidos en el principal productor de oro del mundo, gracias a California. Le quitó Texas en 1910. Estados Unidos se convierte en el principal productor de oro negro del mundo, de petróleo, gracias a Texas. ¿Y por qué digo lo del síndrome de la mujer golpeada o síndrome de Estocolmo? Porque los mexicanos son valientes delante del Rey de España. Pero muy cobardes delante de los Estados Unidos, porque se esconden debajo de la mesa antes de decirle a Trump o a Biden, o a Kamala si gana, que pidan perdón por haberles robado el 60% de su territorio.

 

— Sheinbaum continúa a AMLO en eso de reclamar a España y no a Estados Unidos...

 

— Sí, porque ella jamás, jamás, en un solo discurso, criticó a ningún presidente de Estados Unidos, sino que los admira, le da besitos a Kamala.

 

— Otra cosa que constata Humboldt cuando llega a América es que no hubo genocidio. Se sorprende por la cantidad de indios que hay. Sin embargo se siguen manejando cifras exorbitantes de masacres, a partir de ciertos libros, porque Bartolomé de las Casas tuvo mucha cría, como el famoso libro de Eduardo Galeano “Las Venas abiertas de América Latina” con los millones de indios masacrados por España. Y vos decís que la persona que más seriamente estudió el tema es también un argentino, que estableció una cifra más realista de la posible población de la América precolombina que demuestra que es imposible que los españoles hayan matado 40 millones de indios, porque no los había...

 

— El estudio más serio sobre la población en América lo hizo un científico argentino, y jamás nadie se atrevió a refutarlo porque era muy sólido en antropología y estadísticas. Es Ángel Rosenblat que dice mal pudo haber un genocidio. Sus cálculos dan 14 millones de habitantes. En cuanto a Galeano, él mismo dice al final de su vida, porque uno se va a morir quiere que le perdonen las mentiras, que no volvería a leer ese libro porque “Las venas...” es un panfleto. Y sin embargo, todos los papanatas de la UBA estudian el libro de Galeano y no el de Rosenblatt, que fue uno de los más grandes profesores de la UBA. Hay otra cosa que confirma esto. Si vos y yo nos vamos a tomar una cervecita a Georgetown, nos vamos al lado del río en verano, no vamos a ver pasar ningún mestizo anglosajón. Porque la política de Inglaterra fue: el mejor indio es el indio muerto. Vamos a ver pasar un mestizo nuestro. Un mestizo hispanoamericano, nuestro, porque allá no hubo mestizaje. Acá hubo mestizaje.

 

— Ahora Pedro Sánchez se quejó porque no invitaron al Rey, pero en el 2019, cuando se cumplieron los 500 años de la conquista de México, su gobierno declaró que no iban a conmemorar oficialmente a Hernán Cortés. Es difícil reclamarle a los demás que respeten tu historia si uno mismo no la respeta. Esa decisión de no conmemorar los 500 años de la de la conquista de México no genera respeto ante el mundo y es una constante últimamente en España también.

 

— Sánchez pertenece a la corriente progresista española, ligada a la corriente progresista hispanoamericana de Evo Morales, López Obrador, el señor Gabriel Boric, la señora Cristina Fernández de Kirchner -en contra de todo lo que pensaron siempre Juan Domingo Perón y Eva Perón. Los progresistas son los caniches de la oligarquía financiera mundial, del imperialismo anglosajón y cumplen el trabajo de dividir España y dividir más Hispanoamérica y por eso asumen la leyenda negra, que es la obra más genial del marketing político británico. Si bien es cierto que nace en Italia pero la leyenda negra toma consistencia en Alemania, en Holanda, y se hace política de Estado en Inglaterra. Además no nace en la izquierda, nace en la derecha, porque son las oligarquías hispanoamericanas las que, cuando definitivamente se lo derrota a Juan Manuel de Rosas, adoptan la leyenda negra. Porque esta gente, Sarmiento, Mitre y compañía, apoyó la invasión anglo francesa. Entonces, para justificar su apoyo al enemigo histórico de la Argentina, asumieron la leyenda que entonces se hace institucional. Nace en la derecha y muta a la izquierda recién en 1930. También va a mutar en España, a partir del Partido Comunista y su hegemonía cultural en España, se van haciendo negrolegendarios. Y entonces pasó algo único en la historia. España es el único país en el mundo que cree la historia contada por sus enemigos. Como si un romano creyese la historia de Roma contada por Cartago. En España, la progresía hace suya la historia que los enemigos de España han escrito sobre España. Entonces dicen que no hay nada que festejar cuando fue Cortés. Pero hay mucho que festejar, porque no hubo conquista española de América, hubo liberación, porque si hacemos una encuesta en México y parásemos a diez personas, ocho de cada diez descienden de aquello que los aztecas se comían. Porque la verdad oculta es que había un imperialismo antropófago que se comía a los pueblos de la periferia, a los tlaxcaltecas, a los totonacas, es decir, al 80% de los mexicanos. Era un imperialismo antropófago. Lo que pasa es que a los mexicanos les han falsificado la historia como a nosotros.

 

— Hay un diplomático argentino, Sánchís Muñoz se llama, que dice sí hubo un descubrimiento de América. Pero no solo por los españoles; también los indios descubrieron América. Porque cuando llegan los españoles las tribus diseminadas por el continente no tenían conciencia continental, no tenían conciencia de la existencia de otros pueblos, de otras civilizaciones. El absurdo del planteo de López Obrador y Claudia Sheinbaum es que no existía México, que fue fundado por los españoles.

 

— Sin duda alguna. Como en todo razonamiento, la primera premisa es la más importante. Y la primera premisa errónea del razonamiento negro-legendario es que en América estábamos acá todos felices, haciendo el amor libre, desnudos como en el Caribe y comiendo mango. En realidad, nos estábamos comiendo unos a otros porque los guaraníes eran antropófagos al 100%, los incas eran asesinos absolutos y los aztecas habían montado un imperialismo antropófago. ¿Por qué Cortés, con 400 tipos, puede derrotar un imperialismo que tiene 200.000 soldados? Es matemáticamente imposible. Tenían arcabuces, y entre que se carga un arcabuz me dan 40 flechazos. Al caballo lo mataron al cuarto día. No se asustaron más. Cortés reúne a los pueblos de la periferia. Hartos de que se coman a sus hijos, a sus nietos, a sus esposas. Les dice marchemos juntos contra este imperialismo antropófago de Tenochtitlán. Juntó un ejército de 300.000 indios y venció a un ejército de 200.000 aztecas. Entonces, la conquista la hicieron los indios, no los españoles. No hubo conquista de América, conquista de México, hubo liberación de Mesoamérica, del imperialismo azteca. Y a partir de ese momento, Cortés prohibió las matanzas y la antropofagia. Comienza una nueva historia. Una reconciliación entre los pueblos indígenas, y de mestizaje. Cortés cumple el mandato de la reina Isabel la Católica: “Cásense españoles con indias e indios con españoles”. Cortés cumple eso. Y ahí nace México. Antes no existía México, existía Tenochtitlán, el imperialismo antropófago que se comía a los vencidos. No lo dice Marcelo Gullo, lo dicen los norteamericanos pro aztecas, como Prescott. Se comían, según Prescott, 20.000 por año. Y dice una frase terrible: “No me atrevo a decir que la cifra de 150.000 sea falsa”. Pongamos un punto medio, 80.000. ¿Sabes cuánto da por año? Si fuese hoy, matarían 4 millones de personas por año.

 

— ¿En la proporción actual?

 

— En la proporción actual. Fueron el imperialismo más genocida de la historia de la humanidad. Al llegar Cortés a México, elimina el genocidio de los pueblos oprimidos, los libera, libera Mesoamérica.

 

— Decís que la falsificación de la historia trae la mala política. ¿Qué consecuencias ves en el presente, en los países latinoamericanos, del hecho de que casi todos están adhiriendo, su élite, a esta versión de la historia.

 

— A mí no me interesa el pasado por el pasado mismo, porque si no sería como ir a un museo a ver cuadros. Yo soy un cientista político, que toma la historia como material para entender el presente y vislumbrar el futuro. El indigenismo es la etapa superior del imperialismo anglosajón y del imperialismo internacional del dinero. Porque el indigenismo se basa en la leyenda negra, es decir, en desterrar todo lo que trajo España. Entonces tenemos que volver a la pluralidad de lenguas. Había más de 1200 lenguas en Hispanoamérica, es decir, nos fragmentaríamos lingüísticamente. ¿Y qué es lo que pasa? Lo mismo que pasó en España con Cataluña. Cuando vos te fragmentás lingüísticamente, primero empiezan en la escuela primaria, después la secundaria, la universidad, después la la municipalidad. A los 40 años nadie se puede comunicar con nadie y se rompe la unidad política. Y entonces se cumple el sueño del imperialismo anglosajón y hoy el de la oligarquía financiera internacional. Fragmentarnos. Por eso digo que Boric, Petro, Claudia Sheinbaum, son la mano de obra más barata que jamás tuvo el imperialismo anglosajón. ¿Cuál es nuestra tragedia? Que cuando el mundo marcha al continentalismo, a las grandes unidades continentales, los Estados Unidos que ya tienen Canadá y a México, está Rusia y su zona de influencia, China y la India, es decir, el futuro del mundo. Nuestra única forma de estar sentados en esa mesa es siendo también un continente, yendo unidos. Justo cuando el mundo marcha al continentalismo, nosotros nos vamos a fragmentar y a convertir en segmentos anónimos del mercado mundial. Es decir, va a haber varios Perú, uno quechua, uno aymara, etcétera, dos Ecuador, dos Chile -uno mapuche otro quién sabe qué cosa-, y la Argentina también corre ese riesgo porque hay en el sur una operatoria para crear una nación mapuche artificial. Vamos a llegar justo en el momento de los estados, continente más fragmentados que nunca. Somos unos estúpidos bárbaros. Tenemos que suicidarnos por idiotas. ¿Pero por culpa de quién? Por culpa de progresistas, como Sheinbaum, Boric, Evo Morales...

 

— Hay una idea progresista de que queda bien criticar al país, a la propia historia, a sus fundamentos. Hay libros que hablan de “la invención” de la Argentina. Argentina sería un invento, algo artificial, a la vez que se reivindica una nación mapuche que no existió. O una nación wichi. Que no está solo en Argentina, sino que abarca parte de Bolivia. Podrían un día decir “vamos a proteger a la nación wichi de la invasión argentina”, por ejemplo. ¿Es delirante?

 

— No, no, porque estos señores no son ingenuos. Dicen los franceses: “Cherchez l’argent”. Busquen el dinero. Todas las ONG argentinas progresistas están financiadas desde Amsterdam, desde Nueva York, desde Londres. Y el que pone el dinero, pone la línea política.

 

— Recuerdo que hace unos 20 años, a unas ONGs vinculadas a iglesias norteamericanas les dijeron “desde ahora, la prioridad son los indígenas, todos los proyectos que vamos a financiar son para aborígenes”. Y acá les dijeron: “Pero hay pobres criollos también, los pobres no son solo aborígenes, ¿por qué tenemos que dividir entre wichis, qom o tobas, criollos, etcétera. Es un antirracismo racista porque crea identidades fragmentadas por supuestos orígenes étnicos cuando la Argentina es una sociedad mestiza.

 

— Es un racismo fragmentador. Están preparando la fragmentación territorial. Y puede ser que algún evangélico no sea consciente de esto, recibe el dinero y hace lo que puede, trata de ayudar al prójimo. No lo estoy acusando de nada. Está haciendo un acto de caridad, pero sin él saberlo, se está preparando la creación de un Estado indígena wichi, mapuche, toba. Se está preparando la fragmentación territorial de la Argentina, como se prepara la fragmentación territorial de Bolivia. ¿Sabías que en 1930 el Partido Comunista decide que Bolivia debía ser partida en 18 repúblicas indígenas? Casualmente, las mismas 18 repúblicas que planteó Evo Morales.

 

— Estuviste hace poco en España presentando tus libros donde son muy leídos y sin embargo, en las librerías de Buenos Aires no se consigue la trilogía.

 

— Ni en Buenos Aires, ni en Rosario, ni en Tucumán, ni en Salta. En Argentina nadie puede comprar mis libros en ninguna librería. Los tres han sido bestsellers en España. Sin embargo, la editorial, cada vez que yo le digo de publicar el libro en Argentina, me dicen que en Buenos Aires no quieren. Vendí 50.000 libros y les hice ganar dinero. ¿Acá no voy a vender ni mil para cubrir el costo de la edición? Pero la respuesta siempre es la misma. Buenos Aires no quiere.


CARA Y CECA

 

 


LOS NUEVOS MITROMARXISTAS

 

             Por el Prof. Jorge Oscar Sulé *


 (Publicado en el Periódico El Restaurador - Año VI N° 25 - Diciembre 2012 - Pags. 4 y 5)

 

           Ante las referencias vertidas por Felipe Pigna en un artículo de la Revista “Viva” del domingo 29 de julio de 2012, se nos hace imperioso señalar sus errores, omisiones y tendenciosidad ideológica cuando emite juicios y comentarios sobre uno de los mayores próceres de la historia argentina.

            En el subtítulo “Tiempos de cambio” afirma que “con la instalación de los saladeros la necesidad de sal y tierras para las pasturas fueron apartando a la burguesía del recuerdo de los ideales de hermandad expresados por los hombres de Mayo”, desconociendo, o aparentando desconocer que antes de la Revolución de Mayo ya se habían instalados saladeros. Entre 1792 y 1796 se exportaron desde Buenos Aires, según Azara, más de cuarenta mil quintales de tasajo. Este florecimiento económico, justamente, fue uno de los factores que incrementó los ideales independentistas y contribuyó a solventar las guerras de la independencia.

 

            Sería aconsejable que Pigna investigue las publicaciones de “El Telégrafo Mercantil” del 3 de septiembre de 1802 que dan cuenta del negocio del tasajo que ya venía desarrollándose desde finales del siglo XVIII (1). No hay cambio, sino desarrollo de una actividad que procuró mucha mano de obra a los sectores más desprotegidos de la población, además de estimular y originar otras actividades como la carpintería, talleres de cerrajería y tafiletes necesarios para construcción de barriles, etc.

 

            Por otra parte el concepto de “burguesía”, taxonomía liberal o marxista a la que Pigna recurre, es inválida para designar al segmento dirigencial que se pronunció contra la autoridad española en mayo de 1810. Pero entrando en su territorio liberal-marxista, la burguesía sería el sector que vive en la ciudad (el burgo). Se dedica a comprar y vender sin incorporar valor agregado al circuito económico. El pulpero, el tendero, el de la casa de Ramos Generales, los que se desempeñan en la profesiones liberales, etc., pueden incluirse dentro de esa simplificación sociológica. Rosas por el contrario, vive en la frontera muchos años, es fronterizo y no burgués. Hay que saber el tiempo del destete de un ternero, de “marcar”, saber el porcentaje de caballos enteros que debe haber en una manada y por lo tanto saber capar los restantes, convertir un novillo en buey etc. Cosa bien diferente es saber criar hacienda, “hacerla” adaptando a ella la vida, que limitarse a vender en las tiendas los géneros importados comprados en Europa.

 

            Pero además, al transformar la materia prima, la carne, en tasajo, incorporando valor agregado a dicha materia prima y exportándola con flete propio, estamos en presencia de un emprendimiento industrial. Rosas, por lo tanto, como hacendado, es productor y como saladerista es un empresario, expresión temprana del capitalismo naciente del siglo XIX.

 

Jorge O. Sulé

Tolderías pampas

 

            Cuando Pigna se refiere a Martín Rodríguez como gobernador estanciero, ignora que los ingresos económicos de este gobernador proceden en su mayoría del almacén de Ramos Generales y pulpería de la que es dueño y no de su estancia.

 

            Con el subtítulo “Rosas y sus aliados”, Pigna recuerda que el saldo de esa campaña al desierto fue de 3.200 indios muertos, 1.200 prisioneros y 1.000 cautivos liberados. Omite puntualizar las bajas sufridas en el ejército expedicionario: salieron de Buenos Aires más de 2.000 efectivos y sólo regresaron 1.000. Al parecer los muertos indios son más importantes que los muertos cristianos. Además omite otros saldos: los geopolíticos, económicos, sociales, políticos, etc.

 

            Estos escamoteos abundan en los trabajos de Pigna, distorsionando la realidad histórica. Afirma que Rosas “pactó” con los pampas y se enfrentó con los ranqueles y la Confederación liderada por Calfucurá.

 

            Acá no solamente hay escamoteos, sino exactitudes de bulto. Rosas no “pactó” sino que informó con antelación a los distintos grupos indígenas de la realización de una expedición, invitándolos a que se sumaran a la columna y no solamente a los pampas sino a los vorogas de Guaminí y Carhué. Ya estando en Médano Redondo los tehuelches con sus caciques Niquiñile y Quellecó, aceptaron las sugerencias de Rosas; el reconocimiento a las autoridades nacionales, recomendándoles que se constituyesen en defensores del fortín Carmen de Patagones (2) autorizando su ubicación en las zonas aledañas al fortín exhortando al intercambio comercial con esta guarnición. Casi todas las comunidades aceptaron las indicaciones de Rosas, menos los ranqueles que se negaban a entregar los soldados de los ejércitos unitarios, que derrotados por Quiroga se fueron a proteger en los aduares ranquelinos de Yanquetruz. Hacia estos, Rosas mandó una columna pero no enfrentó a “la confederación liderada por Calfucurá” porque sencillamente en esa época no existía. Pigna confunde los tiempos. La confederación de Calfucurá aparece tiempo después de la campaña al desierto.

 

            La expedición no se proponía el exterminio indígena como Pigna lo afirma, ni sería una correría de carácter filibustero. Otra cosa era Chocorí, asentado transitoriamente en Choele Choel. Allí recibía la hacienda sustraída por ranqueles y vorogas rebeldes de las estancias del sur de Córdoba, San Luis y Buenos Aires llevando las haciendas a los intermediarios y hacendados chilenos.

 

            Chocorí no comandaba un pueblo, no era un “Gulmen” sino que conducía a grupos de indios, soldados y suboficiales alzados. En Choele-Choel trataba con Rondeau, Cañiuquir y Yanquetruz la compra de vacas arreadas del sur de las provincias citadas para negociarlas en Chile. Por eso era considerado un simple bandolero que se servía de renegados, mantenía cautivas blancas que pagaba con alcohol a sus opresores ranquelinos y vorogas rebeldes, para servicio y serrallo de los suyos. Hacia ese punto, dirigió Rosas sus mejores efectivos hasta desarticular ese centro de intermediación comercial.

 

            Desbaratadas esas bandas y fracasadas las columnas del Centro y de la Derecha para seguir al Neuquén, Rosas dio por finalizada la expedición. Chocorí no murió en la refriega de Choele Choel y hacia 1840 pidió las paces y someterse al gobierno de Rosas, quién las aceptará sin rendición de cuentas pasadas, siendo racionados él y sus hijos Cheuqueta, Antiglif y Sayhueque en Bahía Blanca y Tandil.

 

            El juzgar que unitarios y federales coincidían en exterminar al habitante “originario” y quedarse con sus tierras, es una falsa e ideologizada simplificación judicial de un juez que sentado en un estrado impoluto y atemporal arroja condenas salomónicas en abstracto. Preguntado un indio si era el dueño de esa tierra que pisaba contestó que no, que él era el hijo de la tierra y no su dueño. El indio fue nómade por necesidad. En el toldo cuadrado o triangular vivían 20 o 25 personas: tres o cuatro parejas con sus hijos y agregados. Alrededor del toldo, el espacio donde la hacienda pastaba. A cincuenta metros o más distanciado se levantaba otro toldo con su hacienda, cuando el talaje de la hacienda agotaba las pasturas aledañas del toldo buscaban otro paraje con pasturas vírgenes.

 

            Pero antes de recordar las relaciones de Rosas con los indios aclaremos lo que Pigna llama “habitante originario”. No existe habitante originario en América. El indio procede de Asia en sus desplazamientos a través del Estrecho de Bering o del corredor de Beringia después de la última glaciación o por arribadas desde el Océano Pacífico, procedente del sudeste asiático. El “habitante originario” lo encontramos en las zonas de Kenia y Etiopía con el homo habilis datado en 1 millón 800 mil años, el homo erectus datado en 1 millón 540 mil años datado por el potaso argón, el homo 1470 también descubierto por la familia Leakey con más antigüedad que los anteriores. El homo Sapiens Sapiens entre los 200.000 y 140.000 otro homo llamado Neandertal entre 100.000 y 30.000 años.

 

            Hacia el 80.000 (circa) comienzan las emigraciones a otros continentes. Los registros fósiles en América del Norte no superan los 24.000 años de antigüedad. En Argentina las dataciones con el carbono 14 no superan hasta ahora los 11.000 años. Los indios son los más antiguos inmigrantes, pero no originarios.

 

Francisco Madero Marenco

En las tolderías. Obra de Francisco Madero Marenco

 

            En cuanto al trato y las relaciones que tuvo Rosas con los indios le recordaré algunas:

 

1.- Rosas no supo de actitudes discriminatorias o de rechazo hacia los indios por su condición de tales.

 

2.- Desaconsejó la guerra como método de sometimiento al indio y rechazó su exterminio como sistema (3).

 

3.- La conducta y luego la política tuvo como método la negociación y la integración como objetivo, ya sea reconociéndoles asentamientos y espacios propios con frecuencia cercanos a los fortines, incorporándolos como mano de obra para las tareas agropecuarias, como soldados de milicias rurales o exhortando a las prácticas de la actividad comercial (4).

 

4.- El racionamiento de alimentos y suministro de haciendas para la formación de sus propias majadas (El llamado "Negocio Pacífico") fue una práctica sistemática y puntualmente efectivizada. (5).

 

5.- El estimularlos o iniciarlos en las prácticas de la agricultura suministrándoles arados, bueyes, semillas y otros implementos, colocándolos en un escalón superior al que tenían en el nivel civilizatorio, constituye la demostración más fehaciente que Rosas apostó a la integración del indio en el mundo cristiano. (6).

 

6.- Introdujo por primera vez la vacuna antivariólica en las distintas comunidades indígenas que lo frecuentaban, gesto que le valió a Rosas ser considerado un benefactor de la humanidad y ser incorporado como Miembro Honorario al Instituto Jenneriano en Londres. (7) (8).

 

7.- Prohibió el arresto de indios por deudas de dinero (9).

 

8.- Los hizo votar a los que estaban bajo bandera “de sargento para arriba” (10).

 

            La integración estaba en marcha. Caseros la interrumpió. No hubo más “Negocio Pacífico” como política sistemática, no hubo más arados, no hubo más vacuna antivariólica.

 

            Llegó el progreso, el Remington, una constitución, el ferrocarril, la alfabetización, el habeas corpus, que escribieron su propia historia.

 

            Pigna debería recorrer los archivos oficiales o privados para documentarse. “Sin oro no se hace oro, sin documento no se hace historia”. Repite la tradición liberal que por razones políticas aborreció a Rosas y repite la tradición marxista que analiza a Rosas a través del corset ideológico que acollara el pensamiento a través de sus mecanismos deterministas. El discurso que ofrece es el mismo postre liberal pero recubierto con la crema de la fraseología marxista que legitima o moderniza todo. A este engendro, Arturo Jauretche lo llamó “mitromarxismo”.

 

            Sr. Pigna: recorra los archivos para documentarse, no “recorte”, no “cartonee” la historia. ¡Investigue Sr. Pigna!

 

Referencias:

 

(1) TELÉGRAFO MERCANTIL del 3 de setiembre de 1802.

 

(2) GARRETÓN, Juan Antonio. "Partes detallados de la expedición al desierto de Juan Manuel de Rosas en 1833". Edit. Eudeba 1975.

 

(3) IRAZUSTA, Julio. "Vida política de Juan Manuel de Rosas a través de su correspondencia". Edit. Colombia. 1975.

 

(4) Archivo General de la Nación (AGN) S. X. 27.5.7.

 

(5) AGN, S.X.23.9.5

 

(6) AGN, S.VII.10.4.14

 

(7) SALDÍAS, Adolfo. "Historia de la Confederación Argentina". T.1 Edit. Granda. 1967.

 

(8) AGN, S.X 27.5.6

 

(9) AGN, S.X 25.6.1

 

(10) AGN, S.X 25.6.1

 

(*) Jorge Oscar Sulé es profesor de historia y reconocido historiador. Académico de Número del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. Autor de numerosas obras, entre ellas "Rosas y sus relaciones con los indios", "La coherencia política de San Martin". (fallecido recientemente)