¿intentó vender o
canjear las Malvinas a Inglaterra por la deuda externa?
Por Pablo A.
Vázquez
La Prensa,
11.01.2026
Ante un nuevo
aniversario de la usurpación británica de nuestro territorio austral, acaecida
el 3 de enero de 1833, los reclamos en la época del Restaurador fueron
constantes.
Pero habría
existido un hecho discordante: la supuesta propuesta de venta o canje de las
Islas Malvinas a Gran Bretaña, dado el desinterés por esas tierras de Rosas,
como modo de saldar nuestra deuda externa adquirida por Bernardino Rivadavia.
LOS DERECHOS SOBRE
LAS ISLAS
Los derechos sobre
Malvinas y el territorio austral, fueron heredados por nuestra nación por
herencia española, ejerciendo dicha potestad luego de la Revolución de Mayo.
Esto se corroboró al designarse comandante Político y Militar a Luis Vernet por
decreto del 10 de junio de 1829, bajo la firma del gobernador interino general
Martín Rodríguez.
Luego Juan José Viamonte
dictó un decreto el 29 de octubre de 1829 prohibiendo la “pesca de anfibios”,
dada la proliferación de balleneros ingleses y norteamericanos en la zona.
Dicha medida se sustituyó el 6 de julio de 1831, durante la gobernación
bonaerense de Juan Manuel de Rosas, con un impuesto de cinco pesos por tonelada
del buque pesquero. Al tiempo, Vernet apresó balleneros estadounidenses que
incumplieron la norma, lo que motivó que el cónsul norteamericano en Buenos
Aires, Jorge W. Slacum reclame al gobierno y mande a la corbeta Lexington a
rescatar las presas y efectuar represalias contra las autoridades argentinas de
las islas.
El 28 de diciembre
de 1831 fue el ataque a Puerto Luis, destruyendo el poblado y llevando a los
habitantes a Montevideo.
Laurio Destefani,
en Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur ante el conflicto con Gran Bretaña
(1982) señaló:
“El 8 de febrero
el Gobierno Argentino tomaba conocimiento del ultraje recibido. La indignación
fue unánime y La Gaceta Mercantil calificaba el atentado de ´infracción al
derecho de gentes´ y de ´ultraje al pabellón argentino´. Nuestro gobierno
suspendió toda relación con Slacum, por considerarlo el principal causante del
atropello”.
PALABRAS DE ROSAS
Ante la apertura
de sesiones de la Legislatura de Buenos Aires, el 7 de mayo de 1832, el
gobernador Rosas refirió: “No obstante la buena inteligencia que el Gobierno
procura conservar con los Estados amigos ha incurrido en la Isla Soledad en
Malvinas un desgraciado suceso que excitó la indignación del Gobierno y de los
ciudadanos de esta República. El comandante de la barca de guerra Lexington…
destruyó a mano armada nuestro establecimiento.
Aunque el Gobierno
ha estado, y está resuelto a sostener con firmeza sus derechos, bien persuadido
que el de Washington no es capaz de aprobar tan escandaloso atentado, y que su
moderación y justicia lo impulsarán a dar satisfacción correspondiente a la
dignidad de las dos Repúblicas, ha resuelto esperar un Ministro, que según
noticias ciertas, debe llegar pronto a esta ciudad, para tratar de este
importante negocio; y se propone obtener la reparación de tamaño agravio por
los medios pacíficos que sugiere la probidad, la buena fe, y la sana razón”.
Rosas, en tanto,
nombró, por decreto del 10 de septiembre de 1832, al mayor Esteban Mestivier
como comandante civil y militar interino de Malvinas, sumándole una fuerza
militar a cargo del teniente coronel José María Pinedo, quienes embarcaron en
la goleta Sarandí, junto a 25 hombres del Regimiento de Patricios, al mando del
teniente primero José Antonio Gomila, colonos y reclusos, ya que se iba a
establecer un penal, se impulsarían actividades agrícolas y realizar
preparativos en caso de una nueva agresión extranjera.
Pero, al zarpar
Pinedo en la Sarandí para examinar la zona, se produjo el 30 de noviembre un
motín donde se asesinó a Mestivier. Al tiempo, Pinedoapresó a los sublevados e
intentó restablecer el orden.
Un día antes, el
capitán John James Onslow con la nave británica Clío levó anclas en Río de
Janeiro rumbo a las islas. El inicio del 1833 encuentra a los ingleses frente a
las islas, consumando la invasión y posesión ilegal del archipiélago el 3 de
enero de 1833.
PROTESTAS LOCALES
Las protestas
locales no demoraron, siendo el ministro Maza, encargado de las relaciones
exteriores, al no recibir explicaciones del ministro británico Gore, quien
envió nota sobre el abuso inglés a los gobiernos provinciales y regionales,
amén de instruir a Manuel Moreno, ministro argentino en Londres, el 14 de febrero,
de efectuar una protesta ante el gobierno de Su Majestad. Ya Moreno, enteraron
por los periódicos ingleses, emitió una nota el 24 de abril y, con el pedido
formal de Maza, presentó un Memorial el 17 de julio, el cual publicó en el
“Times” de Londres con la nota oficial argentina.
Pero algo más
sucedió en las Malvinas. El 26 de agosto de ese año, Antonio Rivero y sus
hombres se sublevaron, por problemas de pagos, matando a 5 empleados de Vernet,
desplegando el pabellón argentino. Juzgados por los ingleses, para un sector de
los estudiosos son meros criminales, mientras que para el revisionismo y otros
sectores nacionalistas el gaucho Rivero y sus acompañantes ejercieron una
acción soberana.
Con la vuelta de
Rosas a la primera magistratura bonaerense se mantuvo su preocupación por las
Malvinas. El 31 de diciembre de 1835, al abrir las sesiones de la Legislatura
de Buenos Aires, el 31 de diciembre de 1835, reafirmó su pedido al “gobierno de
Washington repare los agravios y perjuicios que infringió a la República el
comandante de la corbeta Lexington, que, en medio de la más profunda paz,
invadió de un modo atroz nuestra colonia en las islas Malvinas”.
Y agregó que
“Sobre esta misma colonia, el gobierno debe añadir, que después de haber
replicado nuestro ministro en Londres satisfactoriamente el año de 1834 la
contestación que dio el ministerio de S.M.B. con respeto a la protesta que le
fue dirigida contra la ocupación violenta de las islas Malvinas por fuerzas
inglesas, no ha continuado aquella negociación, y el gobierno jamás desistirá
en su empeño de reclamar también de la justicia del gabinete británico el
reconocimiento de los claros e incuestionables derechos de la República
Argentina a aquellas islas y la competente reparación.”
Rosas, en todos
los mensajes de apertura de sesiones de la Legislatura de Buenos Aires,
insistirá sobre su reclamo a Gran Bretaña sobre nuestra soberanía sobre
Malvinas y una consecuente reparación.
EMPRESTITO DE 1824
Pedro Agote, en su
informe La Deuda Pública, Bancos y Emisiones de Papel Moneda y Acuñación de
Monedas (1881), aseveró: “A los catorce años de esta fecha, en febrero de 1842,
los señores Baring Brothers y Ca. comisionaron al Sr. Palicieu Falconet, para
proponer al dictador Rosas, algún arreglo para el pago de los intereses
atrasados del empréstito. Propuesto el arreglo, aquel comisionó al ministro
doctor Isiarte, para que se entendiese con el señor Falconet. En desempeño de
su encargo, el ministro lnsiarte manifestó a aquel señor, en nota de 17 de
febrero de 1843, las dificultades con que había tropezado el gobierno para
hacer este servicio, y le anunció, en testimonio del deseo que le asistía de
hacer un arreglo con los acreedores, haber autorizado al Ministro argentino en
Londres, para hacer al gobierno de Su Majestad Británica la proposición de
ceder a aquellos las islas Malvinas en pago de la deuda. Esta nota abunda en
consideraciones acerca de los derechos de la República a aquellas islas, y la
confianza que tiene de que ellos sean reconocidos por el gobierno británico. Al
mismo tiempo que se discutían estas proposiciones de arreglo, el señor Falconet
reclamó del gobierno, con fecha 14 de febrero de 1844, para los acreedores
ingleses, la misma cantidad que pagaba a los franceses por indemnizaciones. El
mismo señor contestó en nota de 21 de febrero de 1844, que no aceptaba el medio
de arreglo propuesto por el gobierno, por no ofrecer la cuestión pendiente de
las islas Malvinas un resultado pronto y favorable, habiendo el ministro de
Relaciones Exteriores de Inglaterra, Lord Aberdem, rechazado todo reclamo a
este respecto. El ministro doctor Insiarte en nota de 20 de marzo de 1844,
reitera el ofrecimiento de las islas Malvinas, e insiste en la legitimidad de
los derechos de la República Argentina al territorio de dichas islas, cuya
cesión a los prestamistas ingleses era el medio más pronto y eficaz para cubrir
esta deuda”.
Refutando lo
anterior, Roberto de Laferrere en El nacionalismo de Rosas (1939) afirmó que la
Baring Brothers “insinúan, según Saldías, la entrega en pago, de las islas
Malvinas… Rosas hace frente a la situación y desbarata la maniobra. Su ministro
Insiarte, en nota de febrero 17 de 1843, comunica a Falconet, que ha asumido
oficialmente la iniciativa por medio de su ministro en Londres. ¿En qué consiste
ella? Reconozca el gobierno inglés los derechos argentinos a las Malvinas y
podrá entonces el gobierno responder con esa parte de nuestro territorio a los
compromisos contraídos insensatamente por Rivadavia y del Carril… la respuesta
inglesa es dada indirectamente por el almirante Purvis. El 13 de abril
“arresta” a la escuadra argentina y la extorsión prosigue escandalosamente a lo
largo del año 43. El ministro doctor Insiarte… en nota de 20 de marzo de 1844
reitera el ofrecimiento… La condición previa impuesta por Rosas significa en el
orden de los principios una afirmación rotunda de los derechos argentinos y en
la práctica era de realización imposible, porque proponía lo que los ingleses
no podían aceptar. Ganó tiempo, entre tato; paralizó los apremios de Falconet y
le quitó al enemigo uno de los pretextos que utilizaba…Inglaterra no aceptó”.
MANUEL MORENO
Julio Irazusta
profundiza el tema en Vida política de Juan Manuel de Rosas a través de su
correspondencia. En el tomo 5 de la edición de 1975, agregó una nota de Manuel
Moreno desde Londres: “Respecto de la importante diligencia que se me encarga
de procurar de este gobierno una indemnización por el derecho que tiene la
república a las Islas Malvinas, y que en esta sazón tomase aquél a su cargo nuestra
deuda en Londres, con las rentas vencidas, hemos conferenciado con Mr. Dickson
(cónsul general argentino en Londres) antes de dar los pasos necesarios al
efecto; y hallamos tantas dificultades, que, en verdad nos hace pensar que
aunque la idea de la transacción es absolutamente justa y razonable en el
fondo, no hay al presente ninguna probabilidad de hacerla practicable. Mientras
este gobierno niegue la soberanía de las islas en la República como lo ha hecho
hasta ahora, no hay medio de inducirlo a indemnizaciones por la cesión de aquel
dominio”.
Se preguntó
Irazusta: “¿Cómo es que, sin abandonar las reclamaciones argentinas, el
gobierno Encargado de las Relaciones Exteriores hizo la propuesta a que Moreno
veía con razón tantas dificultades? Evidentemente, como golpe político, según
ya lo han señalado Roberto de Laferrrere, y Raúl Scalabrini Ortiz.” Si de estos
autores citados ya explicité al primero, el segundo, en el Cuaderno de FORJA:
“Historia del primer empréstito” (1939), incluido al año siguiente en “Política
Británica en el Río de la Plata”, luego ampliado en formato libro años después,
formuló: “La habilidad de don Juan Manuel de Rosas supo volver contra las
pretensiones inglesas el arma del empréstito, interesando a los tenedores de
bonos y banqueros ingleses en el levantamiento del bloqueo establecido en el
Río de la Plata por la flota de Gran Bretaña”.
Volviendo a
Irazusta, acotó: “Era mucho más fácil formulársela a quien no podía entender en
ella, porque era un simple particular, y luego hacerla discutir en la Sala de
Representantes, para sacarle con la propaganda todo el provecho posible, que
emplear el mismo procedimiento con el hostil (secretario de Relaciones
Exteriores) Aberdeen”.
Fue, para
Irazusta, una estrategia política, “no una cesión consumada, sino de una
negociación esbozada sobre aquella base para redimir la economía argentina de
la hipoteca que la embargaba por obra d ellos unitarios, quienes había dado el
territorio nacional en garantía del empréstito Baring y otorgado a Inglaterra
en el tratado de 1825 cláusulas de una liberalidad excesiva, sin reciprocidad
en los hechos”.
Resulta
sorprendente que Rosas siga recibiendo críticas, especialmente por parte de
quienes apoyaron la misión de Florencio Varela, ya que este grupo no veía con
malos ojos una intervención militar europea en el Plata ni la separación de las
provincias mesopotámicas. Además, la gente cercana a Rivadavia impulsó la
separación de las provincias del Alto Perú y consintió la entrega de la Banda
Oriental mediante la gestión del ministro García; del mismo modo, Sarmiento
promovió que la Patagonia pasara a manos chilenas y Urquiza reconociese la
independencia del Paraguay y haya cedido las Misiones Orientales al Brasil.
Las acciones
navales del comodoro John Bret Purvis, al mando de la escuadra británica de la
costa sudeste de Suramérica a favor de los enemigos de Rosas, los hechos
armados de Obligado y la guerra del Paraná de 1845-1846 marcaron la respuesta
anglosajona, y mostraron la resistencia de Rosas contra el invasor.
ARDID POLITICO
Durante la época
de Rosas, la Confederación Argentina reclamó sin interrupciones a Gran Bretaña
sobre su soberanía sobre las Islas Malvinas. El ofrecimiento o “cesión” de las
mismas a Inglaterra fue un ardid político -tergiversado por malintencionados
opositores al Restaurador- en un marco de una dura negociación, donde se
mezclaba el pago del empréstito rivadaviano y la expansión colonialista de
Albión.
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